Desde que abre la montaña hasta que llega el último esquiador, hay un equipo que trabaja para que cada día en La Hoya sea una experiencia segura y disfrutable.
La temporada de invierno comenzó el pasado 11 de julio y, desde entonces, residentes y visitantes llegan todos los días a disfrutar de la nieve y la montaña. Pero antes de cada jornada hay una tarea que empieza mucho más temprano: la preparación de pistas, el control de los medios, el análisis de las condiciones y una planificación permanente que permite tomar decisiones en un entorno donde la naturaleza marca el ritmo.
Ubicada a 13 kilómetros de Esquel, La Hoya cuenta con 645 metros de desnivel esquiable y una cota máxima de 2.075 metros sobre el nivel del mar. Su orientación sur es uno de sus grandes diferenciales, ya que favorece la conservación de una nieve seca y liviana durante más tiempo.
En una montaña donde las condiciones cambian constantemente, cada día es diferente. La nieve, el viento, la temperatura y la visibilidad son algunos de los factores que los equipos técnicos evalúan para definir la apertura de sectores y preparar la montaña de la mejor manera posible.
Preparar la nieve, cuidar la montaña
El equipo de montaña trabaja diariamente sobre el estado de las pistas, realizando tareas de acondicionamiento, distribución y compactación del manto níveo para aprovechar las condiciones naturales y dejar cada sector listo para su habilitación.
Durante la noche y la madrugada, cuando la montaña todavía está cerrada al público, comienza una de las tareas fundamentales: el pisado de pistas. Los maquinistas recorren los sectores esquiables con los PistenBully 600 Polar, equipos especialmente diseñados para preparar las superficies, distribuir la nieve y optimizar las condiciones para la jornada siguiente.
La incorporación de esta maquinaria forma parte de las inversiones realizadas para fortalecer las tareas de mantenimiento y preparación de la montaña.
Seguridad y prevención en cada sector
Los Pisteros Socorristas cumplen un rol fundamental desde las primeras horas del día. Son quienes recorren las pistas, verifican las condiciones de seguridad, colocan señalización y protecciones, realizan mantenimiento y acompañan a los visitantes durante toda la jornada.
Dentro de sus tareas también se encuentra la aplicación del Plan de Intervención y Desencadenamiento de Avalanchas (P.I.D.A.), un protocolo preventivo que se implementa cuando las condiciones lo requieren. A través de detonaciones controladas, permite reducir riesgos asociados a la acumulación de nieve y avanzar en la habilitación segura de distintos sectores.
Otro equipo esencial es el de Medios de Elevación, que realiza controles e inspecciones antes de la apertura y supervisa durante toda la operación el funcionamiento de aerosillas y telesquíes, para que cada instalación pueda operar bajo condiciones seguras.
Una experiencia que empieza al llegar
El equipo de Atención al Visitante también forma parte de esta experiencia, acompañando a quienes llegan a La Hoya con información, orientación y asistencia para disfrutar de la jornada en la montaña.
Cada pista habilitada, cada medio en funcionamiento y cada día de esquí son el resultado del trabajo coordinado de muchas personas que conocen la montaña, entienden sus desafíos y se preparan para responder a ellos.